Cosas que aprendí de mi pastor

PRINCIPIOS BÁSICOS DEL MINISTERIO TAL COMO FUERON ENSEÑADOS POR EL PASTOR CHUCK SMITH DE CALVARY CHAPEL COSTA MESA

Por Larry Taylor

INTRODUCCIÓN
 
Los principios del ministerio que siguen no son de mi originalidad, de hecho, el 100% lo aprendí de mi pastor, Chuck Smith, el pastor de Calvary Chapel de Costa Mesa, CA. y maestro de la Biblia en la serie de radio “Palabra para hoy”. Chuck ha sido mi pastor por más de 20 años. Hace mucho tiempo me tomó bajo sus alas, junto con otros jovenes, y nos enseñó con el ejemplo como ser pastores del rebaño de Dios. Lo único que yo he hecho es resumir lo que él nos enseñó en un solo bosquejo.
 
En mi experiencia como pastor en las últimas dos décadas, se ha hecho claro para mi, que aquellos ministerios que fielmente siguieron estos principios son bendecidos y prosperados espiritualmente, y aquellos que no están siendo bendecidos es porque les está haciendo falta seguir alguno o varios de estos principios.
 
Estos principios no están ordenados de una manera en particular. Todos ellos son importantes y escriturales. Los ofrecemos como una bendición para el pueblo de Dios en general, y en particular a sus Pastores.
 
Larry Taylor
Twin Peaks, CA.
Traducción: L. García, 1994
(c) Usado con permiso del autor
          
I.- NO CON EJÉRCITO, NI CON FUERZA, SINO CON MI ESPÍRITU; HA DICHO EL SEÑOR DE LOS EJÉRCITOS (Zacarías 4:6)
Es imperante que nosotros como pastores descansemos en el poder sobrenatural del Espíritu Santo en nuestros ministerios, quizá una de las razones por la cual la iglesia se ha vuelto a la sicología secular humanista con tanto entusiasmo, es debido a la falta del poder sobrenatural de Dios.
La iglesia es de Dios. Jesús dijo: “Yo edificaré mi Iglesia…” (El pronombre personal Yo es enfático en el griego). Esta es su obra, los problemas son suyos, la gente es su gente. Nosotros no estamos construyendo nuestros propios imperios personales, debemos estar construyendo con Él.
Para que esto ocurra, debemos buscar su poder para el ministerio diariamente, confesar nuestra propia incompetencia, y descansar en su fortaleza. Qué fácil es caer en la trampa de confiar en uno mismo, especialmente en aquellas áreas que son rutinarias.
Las librerías cristianas, los seminarios y las denominaciones están llenas con programas que se proponen enseñarnos cómo levantar dinero, cómo atraer personas nuevas, cómo administrar, cómo aconsejar a aquellos que lo necesitan, cómo evangelizar, etc., etc.. Pero una clave del éxito de Calvary Chapel es que el pastor Chuck y aquellos que hemos aprendido de él, ignoramos todo esto. Nosotros no estamos interesados en libros y seminarios espirituales de “cómo conseguirlo”, sino que buscamos la guía directa del Espíritu Santo. Lo buscamos a Él cada día en oración, lo buscamos en su Palabra, y ahí encontramos la dirección para el ministerio de hoy. Él nos da ideas y planes, Él nos infunde una visión inspirada por Su vida.
Muchos de los programas que nos rodean son adoptados del mundo. Los programas de evangelismo están basados en técnicas de ventas mundanas, los cursos administrativos vienen de los principios para la dirección del negocio, las técnicas de consejería provienen de la sicología secular, “la ciencia del crecimiento de la iglesia” se basa en demografía y estrategia del mercado. Y por supuesto, muchas iglesias se crean bajo estos sistemas. El problema es que no son la iglesia de Dios, de manera que si tú la levantas, tú tendrás que sostenerla y mantenerla.
Dejar de lado todo esto es difícil para la carne, pero a la larga es mucho más fácil. Mejor que esforzarse en levantar y sustentar, podemos dejar a Dios que haga su obra. El hacer esto libera el ministerio de la preocupación. Es Su obra; nosotros podemos descansar y disfrutar observando lo que Él hará. Mi responsabilidad es simplemente buscar Su rostro, confiar en Su Espíritu y obedecerle.
Cuando nosotros confiamos realmente en Él, toda la gloria y el honor es para Dios. Y debemos de ser muy cuidadosos en darle a Él el crédito por lo que hace; y por otra parte, debemos de ser cuidadosos de no culparle por lo que nosotros hacemos. Dios no comparte su gloria con ninguna persona. Él sabe que no la podríamos manejar. Toda adoración y gloria deben ser para el Maestro Constructor, la Piedra Ángular, la Cabeza del Cuerpo, el Señor Jesucristo.
        
II.- EL SIERVO DEL SEÑOR NO DEBE SER CONTENCIOSO (2 Timoteo 2:24)
Si estás construyendo tu imperio, te encontrarás con un intenso y pesado trabajo, pero si puedes descansar, confiar en el poder sobrenatural del Espíritu Santo, con todos sus dones y gloria, entonces encontrarás que el ministerio es deleitoso. Puedes cansarte con el trabajo pero nunca del trabajo. “Matarse por la obra” es imposible de pensar si estamos descansando en Jesús.
Como dice el pastor Chuck: “Dios quiere inspiración, no transpiración”. Si buscamos “inflar” un ministerio con programas, hacer una alabanza sin la inspiración del Espíritu Santo o cargada de emocionalismo, no sólo terminaremos exhaustos, sino que tendremos que luchar todavía más para mantener en pie lo que levantamos. La inspiración verdadera viene de un corazón rendido a Dios, de una vida de llenura constante del Espíritu Santo, “hablándonos unos a otros con salmos, himnos y cánticos espirituales”.
El Pastor Chuck disfruta tomar aventuras de fe, como Jonatán el anciano. Él ama caminar y ver si Dios quiere hacer algo. Si Dios no desea moverse de esa forma, de acuerdo, se retira y sigue adelante a otra cosa. Pero algunas veces Dios se moverá grandiosamente, Él sólo esta esperando por alguien que dé un paso de fe fuera de la barca y caminar sobre el agua.
Cuando reconoces que Dios está a cargo, y que Jesús está construyendo su propia iglesia (sin nuestra ayuda si es preciso), puedes descansar, sin competir, sin empujar, sin preocuparte. Algunas veces llegará a ser obvio, por la falta de fruto, que Dios no está en esa particular aventura. Si así fuera, bueno, si Dios no estuviera en ello, déjalo, esta es una razón por la cual cada parte del ministerio del pastor Chuck se financia independientemente. De esta forma no estás quitando de algo que Dios está bendiciendo para apuntalar algo que no es de Él. No todo en las iglesias y ministerios tiene que ser idéntico, puede ser que Dios no quiera una librería aquí o un ministerio de música con giras artísticas allá. Deja a Dios ser Dios. Muévete en su Espíritu.