Cosas que aprendí de mi pastor
 
       
III.- BIENAVENTURADOS LOS FLEXIBLES, PORQUE NO SERÁN  QUEBRADOS (Hch. 18:9-11)
Este tercer principio es una necesidad si te apegas a los dos primeros. De hecho, no puedes hacer los primeros sin ser flexible. La falta de flexibilidad es la causa de que a menudo seamos atraidos a programas preconcebidos; nos gusta que nuestras vidas sean reglamentadas, organizadas, de esta manera sabemos qué hacer y cuándo. Nos enloquece el pensar que no tenemos un plan para los próximos cinco años.
Cualquier  ministerio asociado con Calvary Chapel de Costa Mesa debe ser flexible, “dentro y fuera de tiempo”, listo para ser usado por Dios en cualquier momento y de cualquier manera. Si no eres flexible te quebrarás. En el ministerio no hay interrupciones, solo oportunidades para ministrar el amor de Dios a otros. Si nuestras vidas son guiadas por el Espíritu Santo, necesitamos estar dispuestos a oir y obedecer su voz, cuando Él nos habla en su Palabra.
No es necesariamente incorrecto tener una agenda, lo incorrecto es ser esclavo de ella. Quizá Dios tenga otros planes. Yo planeé escribir cartas hoy y finiquitar detalles administrativos, pero puede ser que el plan de Dios para mi, sea visitar en el hospital o compartir de Cristo con el mensajero. Caminar en el Espíritu implica una apertura para tener nuestra agenda reorganizada. Todo lo que Dios quiera hacer, logrará hacerse.
Por supuesto necesitamos ser diligentes, buenos administradores de nuestro tiempo, bien organizados. Pero simultáneamente, necesitamos ser flexibles, capaces de aceptar cambios, dispuestos a ir donde quiera que el Señor nos dirija. En un ministerio que Dios esta bendiciendo, tú puedes ser llamado en cualquier momento para dar un estudio bíblico, orar por alguien, aconsejar a otro, o reparar el aire acondicionado.
Los flexibles nunca se quiebran.
 
 
             
  IV.- CUANDO DIOS GUÍA, ÉL PROVEE (Filipenses 4:6,12,19)
Nunca hay una buena razón para pedir o manipular a la gente para que incremente sus aportaciones financieras a la iglesia. Generalmente cuando hacemos esto es porque estamos buscando mantener o levantar algo que nosotros estamos haciendo. Cuando Dios guía, Él mismo proveé. Si Él no esta proveyendo, puede ser que Él no este guiando.
Muchos ministerios han sido desacreditados por pastores y evangelistas que están presionando a la gente para que dé. Lo contrario pasa en Calvary Chapel. Hace tiempo, una mujer persuadió a su adinerado esposo a que la acompañara a un servicio del Día de Gracias. El pastor Chuck compartió acerca de lo bendecidos que hemos sido materialmente. “Ahora empieza a pedir dinero”, pensó el hombre. Pero entonces el pastor Chuck compartió que él no podría disfrutar con su familia el Día de Gracias si había alguien que estuviera en necesidad; así animó a que fueran a la oficina de la iglesia por un pavo gratis todo aquel que lo necesitara. Esto rompió los esquemas del adinerado e incluso se convirtió, pues nunca había visto una iglesia en la que no le pidieran dinero.
Dios no necesita de tu dinero. Él no es pobre. El reino de Dios no se está tambaleando al borde de la bancarrota.
Pero tú dirás, la gente necesita conocer los principios bíblicos de dar para poder ser bendecidos. Tienes razón, enseña estos principios cuando en forma natural llegues a ellos a través de un estudio, versículo por versículo, de los profetas menores o las epístolas de Pablo; y no lo hagas como un mensaje especial porque tus recursos están bajos. Es nuestro motivo al enseñar acerca de el dar realmente para bendecir a la gente (si es así, adelante). ¿O lo que queremos es obtener más dinero?, la Biblia nos instruye a que tengamos motivos puros.
Es igualmente importante no ignorar las finanzas. No vamos a ser “perezosos en los negocios” (Rom.12:11). Ser buenos administradores es vital; ser cuidadosos con cada centavo del dinero de Dios. Como pastor, nunca quise saber quién dio y cuánto, no quiero tratar a nadie diferente de los demás. De manera que establecimos un cuidadoso sistema contra robo, para contar, registrar y depositar diezmos en el que no me vea involucrado, y un cuidadoso sistema de órdenes de compra para observar también con diligencia, cuánto egresa. Cada centavo en Calvary Chapel es cuidadosamente anotado y usado con moderación como Dios dirija. Aún en compras menores, nosotros siempre nos preguntamos ¿Es realmente necesario? y ¿Esta compra es realmente lo mejor?.
              
V.- EL MÁS GRANDE EN EL REINO DEBE APRENDER A SER SIERVO DE  TODOS (Mateo 18:2-4; Lucas 9 y 22)
El camino para subir es bajar. Si tú quieres ser grande en la iglesia de Dios, debes aprender a humillarte ante Él. El camino de Dios es exactamente el contrario al camino del mundo. Me entristece ver organigramas dentro de la iglesia. Si es necesario tener un organigrama, ponlo de cabeza, el orden de Dios es una pirámide invertida. Cuando más subes, tienes la oportunidad de servir a más gente.
Dios encarnado, el Creador del universo, el Dios omnipotente, se ciñó con una toalla (Jn. 13), se arrodilló, e hizo el trabajo de un esclavo al lavar los pies de sus discípulos. ¿Somos acaso nosotros más grandes que nuestro maestro?
El ministerio significa servicio. Esto quiere decir abrir tus ojos y ver qué necesidades hay y suplirlas, considerando que ninguna tarea es baja o común. Si se necesita hacer, se hace, no lleves a otros a hacerla, no contrates personal para que la haga, hazlo tú. Si hay basura recógela, si hay un foco fundido, cámbialo; si la guardería necesita ayuda, carga a un niño.
Motivarnos por el amor de Dios a la gente, nuestro llamado es a servirles, hacerles felices y bendecirles. Una vez fui a Israel con el pastor Chuck y un grupo de la iglesia. Él condujo el grupo, dio cuatro o cinco estudios bíblicos cada día y se pasó la noche llevando medicina a un cuarto, animando a uno, ayudando al otro. Si nosotros creemos estar por encima de cualquiera, no somos siervos de Dios.
Todo ministerio en Calvary Chapel vive un estilo de vida simple. Una vez que tú vives más holgadamente que la mayoría de tus ovejas, entonces ya no eres siervo.
Mucha gente aspira al ministerio, pero no levanta un dedo para ayudar de manera práctica. Otros están ansiosos de ayudar si tú específicamente les dices qué hacer. Cualquiera de los dos tipos me exasperan; un ministro verdadero es un esclavo diario y voluntario de la gente, él ve qué se necesita hacer y lo hace. Los campos están listos para la cosecha, pero los obreros son pocos. Los que se automencionan pastores y quieren prestigio, son muchos, pero los trabajadores, obreros, siervos verdaderos, son pocos. Es por eso que Jesús dijo que oráramos por más.
 
En toda mi vida, no he conocido a alguien que sea más siervo que Chuck Smith. Tú lo puedes ver instalando sanitarios en un edificio nuevo a medianoche, recogiendo basura del centro de conferencias, pasando corriente a otros autos en el estacionamiento, arrastrándose por un desván para componer una tubería, cuidando niños, siempre ayudando, siempre bendiciendo a otros. ¿Por qué hace esto?, porque ama a Dios y a su gente.
Nunca serás demasiado importante como para no tener que servir. Servir no es algo que tengas que hacer hasta que la iglesia sea lo suficientemente grande como para que otros lo hagan. El más grande en el reino es el siervo de todos. El ministerio de Gayle Erwin hace una dinámica presentación de este principio; pero Gayle lo vive, no solo lo enseña.
 
 
 
 
  VI.- MINISTRA, NO QUIERAS QUE TE MINISTREN (Juan 13 y 14:13)
Mucha gente en el ministerio hoy día, especialmente aquellos que están en la radio y la televisión, pasan más de su tiempo tratando de que la gente les ministre a ellos, más que ministrando ellos a la gente. Este trabajo puede conseguir que el pueblo de Dios envíe a ellos más dinero, o puede ser un pastor que enojado acusa a su mesa directiva de que no le cuidan bien, o puede ser una sutil manipulación para que otros nos elogien o alienten. Como ministros no es nuestra responsabilidad buscar algo para nosotros. Dios cuidará de todo eso. Él suplirá nuestras necesidades económicas, Él resolverá nuestras necesidades emocionales. Es nuestra responsabilidad morir a nosotros mismos, mas cuidar de los otros.
Próximo al final de su vida, el General William Booth, fundador del Ejército de Salvación, envió un mensaje a sus colaboradores que no decía nada, excepto la palabra “otros”. Esa fue la esencia de su vida: Vivir para otros, no para uno mismo. Buscar el bien de aquellos que Dios te ha entregado. Buscar bendecir, no ser bendecido; amar, no ser amado; cuidar, no ser cuidado; ministrar, no que te ministren.
Alimenta el rebaño de Dios con la Palabra pura de Vida. Sírveles en amor. Da. Vive para las ovejas; y si es necesario muere por ellas. Tú eres pastor, y esto es lo que hacen los pastores.
Si tú lo que buscas en el ministerio es satisfacer tus propias necesidades, arrepiéntete o salte. Déjame decirte que Dios está buscando a aquellos que tengan un corazón amoroso para las ovejas. Él mira a su pueblo disperso, golpeado, herido, muriendo, asolado por el lobo, y su corazón se duele por ellos. Él se agranda por envolverlos en su amor.
Como pastores y ministros, este es nuestro llamado, envolver al rebaño en los amorosos brazos de Jesús. He conocido personalmente a Chuck y Kay Smith por veinte años, y ellos me han hecho pasar por sobre de ellos directamente a los brazos de Jesús.
Ministra a otros, llévalos a los brazos de Cristo; Él es el grande, amoroso y maravilloso pastor.